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Futuro imperfecto de indicativo…

Futuro imperfecto de indicativo…

Parece complicado escribir algo estos días que no contenga la palabra coronavirus, crisis, miedo, muerte… Palabras, todas ellas, que nos mantienen agarrados al presente con la fuerza de una buena sesión de Mindfulness.

Hoy no quisiéramos hablar de presente sino de futuro. Necesitamos hablar de futuro como estrategia de supervivencia y como manera de afrontar un presente en el que predomina un lenguaje lleno de una realidad obsesiva. Esa es nuestra propia estrategia de supervivencia.

Si algo nos invita a creer es la capacidad de sacrificio de hombres y mujeres que están saliendo todos los días ahí fuera para que el grupo de confinados del que formamos parte la mayoría de los ciudadanos podamos comer, beber, encender la radio, ver la televisión o visitar una sala de urgencias de un hospital si es preciso. Si algo nos invita al optimismo es la solidaridad grupal y el comportamiento cívico de la mayoría de las personas. Y si de algo estamos seguros, es que nuestra capacidad de adaptación y nuestro desempeño como grupo determinará, más que nunca, nuestros resultados y la calidad de nuestros logros.

Si alguna vez creíste que en tu organización, empresa, grupo de trabajo o equipo las cosas no podían hacerse de manera diferente, obviamente es que no contabas con la energía y determinación que aportan las emociones y, en concreto, con una de las más básicas y poderosas, la que genera el miedo y la necesidad de sobrevivir.

Cuando, con la solidaridad de todos, expulsemos al Covid 19 de nuestras vidas y también cuando le arranquemos del lenguaje que hoy nos coloniza, las organizaciones, las pymes, las personas, deberán volver a la vida y poner en común sus experiencias y sus aprendizajes. Nada debería ser lo mismo y nada lo será.


El éxito ya no será solamente entendido como el producto de unos resultados económicos positivos, sino como el resultado del crecimiento individual y colectivo de las personas que forman parte de la organización, sin cuya complicidad, compromiso, responsabilidad y, por qué no decirlo también, de su bienestar, las empresas tendrán más dificultades para su supervivencia y sostenibilidad en un entorno de alta complejidad e igualmente competitivo. En este contexto las personas son la clave.

Personas que cuestionen lo incuestionable, que mantengan la puerta abierta a la información, al cambio, que se replanteen algunos supuestos anclados durante mucho tiempo en el ámbito empresarial. Personas que sean capaces de compartir tareas, de aprender de y con los demás, y a las que, por supuesto, se las permita “ser” dentro de sus organizaciones. Personas con la habilidad de sacar a la organización para la que trabajan de la próxima crisis, o mejor, de anticiparse a ella. Personas y equipos emocionalmente inteligentes y, por lo tanto, de alto rendimiento.


Estamos convencidos de que en una organización, la calidad de las interacciones humanas determina el valor del producto que coloca en el mercado, que a través de las personas que la componen es posible transformarlas, que el liderazgo del siglo XXI se caracteriza por el valor de servicio y entrega a los demás y que la inteligencia emocional, el inteligente manejo de las emociones es, posiblemente, el mejor combustible para que todo lo anterior suceda.

Pero mientras tanto, mientras llega ese futuro, toca lidiar y arrimar el hombro en un presente imperfecto que nos va a cambiar un poco, o un mucho, la vida a todos. Mientras tanto, nos queda la voz y la palabra. Nos quedan las ganas de ayudar y lo mejor de nosotros todavía en pie para ponerlo a disposición de aquellos que lo necesiten. Es el momento de unirse, de colaborar, de compartir. Sin prejuicios. Sin miedos. Esther Ramos, de Alquimia y José Antonio Gutiérrez, de EI4Business, ponemos en marcha una iniciativa que se llama #Conversarte.

#Conversarte busca recuperar el placer reparador y el bienestar que nos otorga una buena conversación. Persigue generar una cadena de bienestar que influya positivamente en el entorno personal y laboral de cada persona. Busca fomentar la conexión emocional y social. Encontrar juntos soluciones, alternativas, nuevas realidades. #Conversarte persigue promover la solidaridad y el bienestar utilizando la voz, la escucha, la pregunta y la palabra como instrumento para generarte un buen estado mental, emocional y hasta físico y para que puedas contribuir a expandir esas mismas sensaciones en tus relaciones más próximas.

Un cambio de época va a entrar definitivamente en nuestras vidas y la capacidad de interacción entre las personas va a ser la clave. Te invitamos a que estés preparado. Pensar en lo que vamos a hacer cuando todo esto termine es una manera de empezar a salir de donde estamos. Aunque sea una predicción, una hipótesis, un futuro imperfecto de indicativo escrito desde un presente imperfecto que nos va a cambiar a todos la vida para siempre y que, con #Conversarte, quisiéramos empezar a darle una forma esencialmente humana y grupal.


Esther Ramos:
José Antonio Gutiérrez:

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